Ayer vinieron unos amigos, pensando en qué hacer este puente de diciembre. No tenían muy claro de cuántos días disponían por lo que había que decidir por un destino cercano, accesible, cómodo y sobre todo, que les entusiasmara.
Y de entre todas las opciones, se me ocurrió proponerles Amsterdam. Y parece que la idea encajó como una pieza de tetris en los planes e ideas de todos ellos. Y es que Amsterdam es la capital más peculiar de cuantas podemos encontrar en Europa.
¿Qué conocemos de Amsterdam? Conocemos sus canales, sus museos, sus coffeeshops, su barrio rojo… pero es mucho más que todo eso. Amsterdam es el espejo en el que muchas otras ciudades podrían mirarse. Es una ciudad tolerante, abierta y amable. Es ecológica, comprometida. En cada rincón encontramos viejos edificios que se apoyan unos en otros como viejos amigos. Los canales que dividen la zona centro son un hervidero de pequeños barcos que cubren con calma y eficiencia las distancias entre distintos puntos de la capital. Y sobre todo, Amsterdam es la ciudad de las bicicletas.
¿Qué podemos visitar? Dependiendo del tiempo que dispongamos, profundizaremos en sus atractivos. Yo os recuerdo algunos, la prioridad la marcais vosotros.
Por una parte, nos esperan varios museos de gran valor artístico. Por ejemplo el Museo Van Gogh, que contiene gran parte de la obra del pintor holandés, así como de otras obras de artistas contemporáneos influenciados por la obra de Vincent. Sí, el cuadro “El dormitorio de Van Gogh en Arles” está expuesto, después de una reciente restauración de color. También es cita obligada el Museo Nacional de Amsterdam, Rijksmuseum, y por supuesto el Museo de Rembrandt.
Es recomendable la visita a la Casa de Ana Frank, que se reconvirtió en museo, para mantener el recuerdo de aquella oscura etapa en la historia, y dar fe y testimonio de los relatos que se recogen en su libro.
Los amantes del zumo de cebada, que no olviden visitar el Museo Heineken, que está anexo a la propia fábrica de la famosa cerveza. “El lugar en el que quiero morir” dijo un amigo.
Coffeeshops. No es ni mucho menos obligatorio visitarlos, pero no podemos obviar que están ahí. Un lugar de encuentro en el que poder tomar una cerveza o algún cigarrillo subido de tono. Como decía al principio, Amsterdam es una de las ciudades más tolerantes, y la existencia de estos bares son una muestra de ello. Aquí se puede comprar o consumir pequeñas cantidades de marihuana, con el único requisito de ser mayor de edad. Están perfectamente identificados y repartidos por toda la zona centro de Amsterdam. Y si algún despistado entra por error, el característico olor que hay en su interior le sacará de cualquier duda.
El Barrio Rojo es de las zonas más populares de Amsterdam. El nombre del barrio lo hereda principalmente del color usado como reclamo por las prostitutas que se ofrecen desde sus escaparates. Dado que la prostitución está legalizada y regulada, estas calles son mucho más bulliciosas y animadas de lo que podríamos esperar. Por sus callejones angostos y oscuros transitan centenares de turistas y curiosos, que terminan de decidir si ir a un bar a tomar una cerveza, o a un restaurante a cenar. Todo en la misma zona. Desde luego, es llamativo.
El nivel de vida en Amsterdam es algo superior al que tenemos aquí. Conviene revisar precios antes de entrar en un restaurante y evitar así alguna sorpresa poco agradable, así como las bebidas alcohólicas, que están bastante más gravadas con impuestos de lo que aquí estamos acostumbrados. Conviene elegir un buen hotel en una buena ubicación para reducir al máximo el uso de transportes y disfrutar de todo lo que la ciudad ofrece. Hay compañías que vuelan al Aeropuerto de Schipol, directo, desde muchos aeropuertos españoles, y las conexiones entre el aeropuerto y la ciudad son fáciles y cómodas, con un tren que realiza el trayecto por poco más de 4€. Es cuestión de animarse. Todos estos detalles podemos verlos y planificarlos a la perfeccción, por lo que ya no queda excusa para asomarnos por la ciudad de los tulipanes. Y es que Amsterdam te quiere ver.
Etiquetas: Amsterdam, canales, capitales europeas, puente






